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¡CAMPAMENTO MÁGICO INTERNACIONAL!

Como primera plana salió aquella mañana el anuncio del Campamento Mágico Internacional. Todas las familias lo vieron, y no dudaron ni un segundo en enviar miles de patronus para inscribir a sus hijos al dichoso lugar.

Los Merodeadores, inminentemente, han entrado a este Campamento, el cual durará precisamente 1 año. ¿Podrán nuestros chicos estarse quietos en un lugar? Lo dudo.
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Prueba de Lily Evans

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Prueba de Lily Evans

Mensaje por Lily Evans el Lun Dic 12, 2011 1:39 pm

Lugar donde se desarrolla el acontecimiento: Habitación de las chicas de Gryffindor, séptima planta.
Y en un último lugar, el gran comedor.
Mes: Diciembre [Invierno]
Momento del día: Por la mañana.


- ¡Lily! - La voz de Jacqueline era la que había interrumpido los ¿buenos? sueños de la pelirroja. Se espabiló un momento, entrecerró sus ojos azules y le arrojó con todas las fuerzas de una recién despierta - la cual no era mucha -, una almohada a la cara de la leona; eso hace que su buena amiga se calle, sonrió a la nada y se volvió a acomodar en la cama, acurrucada entre las sábanas, intentando que Morfeo la volviese a raptar, la joven no quería saber nada de ningún desayuno, la pequeña lo sentía, pero hoy no era capaz de levantarse de la cama por su propio pie.

- Llegas tarde al desayuno, Lily. - Dijo Jacqueline insistiendo en su intento por devolverla al mundo de la realidad. No se sabe qué se le pasó por la cabeza a la joven leona, pero Lily oyó la puerta de la habitación cerrarse, un portazo con todas sus fuerzas. Suspiró y se volvió a relajar en aquella cama. Ahora mismo no se encontraba con fuerzas suficientes para encararse al mundo. La cabeza le iba a explotar y no había dormido nada bien aquella noche, el día no pintaba ir a mejor.

Pero, momentos más tarde oyó unos pasos más firmes, más decididos y de hombre, suspiró e intentó imaginarse lo que le esperaba. Asomó su cabeza por debajo de la almohada y vió a Remus. "Así que Jacqueline pidió refuerzos, genial", pensó en un momento, y al siguiente, estaba de cabeza en el aire.

- ¿No tienes algo mejor que hacer, Remus? - le dijo de cabeza y todavía con la poca ropa con la que solía dormir a su amigo y prefecto, tal y como era ella. De verdad que esta situación era absurda, Remus en el cuarto y ella semidesnuda. Otro movimiento de éste con su varita, y hace que la pelirroja caiga al colchón, le miró a él y después a un reloj cercano. - Lily, no me hagas tener que quitar puntos a nuestra propia casa por tu desobediencia, baja ya al comedor. - le dijo el bueno de Remus frunciendo el ceño y de una manera que parecía bastante enfadado.

Gruñó y maldijo mil veces a la nada. Se levantó de la cama enfadada, cojió a Remus por los hombros y lo lanzó fuera del cuarto de un empujón. Sólo por su insistencia iba a bajar a desayunar, aunque sus ganas eran nulas. Mientras que el agua de la ducha caía sobre su pelo rojizo, rememoró el sueño. Un sueño del que Jacqueline la había despertado y que, seguramente se lo tendría que agradecer, porque eso no era un sueño, era una maldita pesadilla. Se vistió con rapidez, dejándose la corbata para el último momento y comenzó a salir con esas pintas al Gran Comedor. Unas sonrisas a algunas amigas y un zumo de calabaza para seguir escuchando cómo todos hablaban del partido de Quidditch de la tarde. "¡Por Merlín! La insistencia de Jacqueline y de Remus no era otra que la de hacerla bajar para estar con ellos y dar ánimo al equipo." pensaba Lily mientras bebía algo de aquella bebida que tanto le gustaba. "Se me había olvidado por completo" pensó de nuevo, e intentó echar a un lado el dolor de cabeza para unirse a las risas y los apoyos de sus amigos hacia el equipo, hacia James.


Lugar: Partido Gryffindor contra Slytherin. Campo de Quidditch||Gradas.
Mes: Diciembre [Invierno]
Momento del día: Por la tarde


Todos estaban listos en la sala común de Gryffindor, se escuchaba los vítores, las risas, los gritos y se veía a todos los leones en aquel lugar con las bufandas de colores rojizos y dorados, guantes y gorros en las manos, esperando para salir todos a una hacia el campo de Quidditch y animar al equipo. Llegaba la hora, el equipo ya estaba en el campo y ellos ya acudían a él con grandes sonrisas y toda la esperanza para ganar aquel partido. La bufanda de Gryffindor de Lily no olía a ella, sino a James. No sé cómo se dejó convencer para llevar aquella prenda alrededor de su cuello, pero así era. Por mucho que lo negase, refunfuñase y se atreviese a negarlo, le encantaba como olía; no era como sus prendas que solían oler a vainilla o a coco. De todos modos, volvió al mundo real cuando sus amigas llamaron su atención señalando hacia James que andaba cerca de las gradas de Gryffindor, seguramente yendo tras la snitch. Minutos de sorpresa, de dudas y de peligro para que, cuando el equipo de los leones iban ganando en el marcador y con bastante ventaja, el buscador del otro equipo, no sabiendo cómo consiguió agarrar la snitch antes que James. Grandes sorpresas se llevaron todos, sobre todo James que parecía, nada más bajarse de la escoba abatido y triste. Nuestra prefecta perfecta suspiró y agachó la cabeza en un modo que se podía apreciar que ella también sufría con el hecho acaecido. Toda la grada de Gryffindor, la de Hufflepuff y parte de Ravenclaw permanecieron calladas ante tal sorpresa, ante tal negación de la realidad. Las serpientes habían mordido y envenenado a los feroces y fieros leones. Las casas que iban con el equipo de Gryffindor no tardaron en desocupar los lugares e ir cada uno a dónde pertenecía; así se notaba cómo todos eran una piña, cómo cuando uno caía, el otro caía; cómo cuando sufría, el otro sufría. Así éramos nosotros, así iban a seguir siendo.


Lugar: Sala común de Gryffindor.
Mes: Diciembre [Invierno]
Momento del día: Por la noche.


Ninguno de los Gryffindor's dijo nada en el camino de vuelta hacia el castillo, ninguno sonreía, ninguno quería decir nada al respecto. Todo el mundo había apostado fuerte por los leones que se pasaban entrenando día sí, y día también, hiciese el tiempo que hiciese ellos estaban entrando: sol, agua, nieve... Todo lo aguantaban por un sueño, por un pique, por lo que fuese, pero ellos sí o sí tendrían que haber ganado. Lily no pudo ir a cenar pues el dolor de cabeza se había incrementado y la estaba matando, pero, como buena prefecta habló con el profesor que rondaba la séptima planta para hacérselo saber. Con el cargo que ella ostentaba debería haber estado en la mesa aquella noche, como prefecta debería haber sido puntual aquella mañana y no hacer que Remus la amenazase o la hiciese quedar de cabeza abajo sobre el colchón; pero no se encontraba bien y los recientes acontecimientos lo estaban demostrando. Ahora mismo estaba lloviendo, las gotas caían con fuerza de las nubes impactando contra los cristales, haciéndo saber a aquella gryffindor de pies a cabeza que allí en la nubes también estaban tristes y en desacuerdo con nuestro marcador. Un ruido desde la sala común hizo que se levantase del alfeizar de la ventana, cerrase el libro muggle que andaba leyendo permitiéndose doblar una de las esquinas de la hoja por donde acababa de cortar su lectura y agarrar la manta en la que estaba envuelta para ir hacia la sala común a ver quién era aquel visitante que debería estar en el gran comedor.

Todo parecía tranquilo, ni si quiera parecía que allí había nadie. Pero no se estaba volviendo tan loca. Nich casi-decapitado no podía ser, seguramente él andaba lamentándose por la pérdida del partido o intentando animar a los jugadores como siempre hacía en estos casos. De repente y sin esperarlo, unas chispas salieron disparadas desde uno de los sillones que había frente a la chimenea a ésta misma, haciendo que los troncos que yacían allí empezasen a quemarse. No pudo evitar dar un respingo y acercarse a quién estuviese allí, en silencio. Respiró hondo cuando vió de quién se trataba, cuando vió de quien era esa figura, no pude evitar mirarle de una forma muy poco normal en ella. Se sentó en uno de los sillones que había a su lado, y se tapó con la manta que aún tenía en sus blancas manos, dejando a un lado de su cuerpo el libro que estaba leyendo. - Hola... - le dijo en apenas un susurro, inclinando su delgado cuerpo hacia dónde él estaba para que notase la cercanía de una... ¿amiga? - Hola. - le dijo de una forma tajante sin ni siquiera mirarla a los ojos. Ella suspiró y se armó de paciencia, mucha más de la que solía tener con James porque entendía cómo debía estar en ésta situación para el león. - No te voy a preguntar cómo estas, porque ya lo estoy viendo. Pero... bueno, lo habéis hecho bien. - le dijo Lily intentado animarlo - sin éxito alguno - en un tono de voz sereno, tranquilo, en apenas susurros que salían de sus labios; se colocó un mechón de su pelo rojizo tras la oreja y seguió mirándole...

...cuanto le entristecía verlo de aquella manera. Cuanta rabia le daba no poder abrazarlo, tenerlo y estrecharlo entre sus brazos, quizás algún beso en la mejilla y decirle en leves susurros en su oído que sentía la mala suerte que habían tenido en aquel partido; quería decirle que esto no era culpa suya por no haber cogido la snitch, que no era culpa de nadie en realidad. Le dolía mucho verle de aquella manera, notaba cómo su corazón que latía muy rápido, incluso parecendo que se quería escapar de su pecho e ir con él. Cerró los ojos y se acarició las sienes a modo de relajación, era ya una costumbre en ella que cuando estaba nerviosa hiciese aquel gesto. Suspiró y volvió a mirar a James, que ahora si la estaba mirando fijamente. En su rostro se dibujaba, no sólo el abatimiento, el cansancio, la vergüenza o la pérdida de algún honor, si no la preocupación y algo de pena, ¿estaba preocupado y sentía pena por ella? Seguramente sería algo que Lily nunca le preguntaría. Aquella pelirroja ladeó una sonrisa en sus finos labios y se acercó a él, sin pensárselo dos veces le abracé de una forma cálida, y de amorosa.

Ella no quería ver así a nadie, no quería ver así a James, sobre todo era a él a quien no quería ver de esa forma. Su mala cara, su forma de ser alegre, de ser cargante, de ser hiperactiva, estaba muerta; ahora mismo era peor que un zombie. Le dió un beso en la mejilla, obligándose a saber que él y ella se aguántaban por el círculo de amistad al que pertenecían, obligándose a saber que esto era algo momentáneo; que en unos días cuando se pasasen todas las burlas de los Slytherins, él seguiría siendo como era, sobre todo con ella. Mirando y sabiendo cómo estaba, en su interior se desató un dolor; un dolor que hacía que sus ojos quemasen, ardiesen porque las lágrimas querían salir y compartir aquel dolor con él; un dolor que hizo que se crease un pinchazo en el comienzo de su columna vertebral que provocaba un dolor en todo su cuerpo, un dolor que hacía que el corazón se desgarrase por dentro.

Se separó de su cuerpo, y lo miró de una forma bondadosa, de una forma cariñosa, llena de amor y con algo de responsabilidad. Le dejó un momento ahí sólo, sentado en aquel sillón mientras ella iba a su habitación, sabiendo que nadie vendría todavía de la cena, sabiendo que él no se iría; fue hasta el cuarto de las chicas, y cogió la bufanda de James que estaba perfectamente doblada sobre su cama, y fue con rapidez hacia la sala común de nuevo a su lado. Cuando conseguí verle, parecía algo más animado, cosa que en el interior de Lily hizo que se despertase unas leves cosquillas en el estómago, como si fuese una de las tantas películas que ella había visto en el cine que había cerca de su casa. Se acercó a él tendiéndole su bufanda, la pelirroja veía cómo James la miraba extrañado y ella la posó en el brazo del sillón en donde aquella persona tan importante para ella estaba sentado. - Creo que te la tendrás que quedar, no os trajo suerte el tenerla puesta. - le dijo mientras se encogía de hombros un momento. Sus ojos se abrieron como platos, parecía que se sorprendía de que se la hubiese puesto realmente. - Ahora huele a vainilla. Si quieres puedo lavártela. - le propuso Lily a James intentando no crear más problemas, pero él negó con la cabeza y le dió un beso en la mejilla. - Gracias. - le dijo mientras volvía a mirar al fuego, ella suspiró mirando con él mientras me acurrucaba en el sillón de al lado mientras que hacia que la manta los tapase a ambos sin poder evitarlo sus ojos le miraban de refilón. Sin duda ella nunca dejaría que a él le pasase o sintiese cosas malas. Le quería.
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Re: Prueba de Lily Evans

Mensaje por Blaire E. Bonnet el Lun Dic 12, 2011 1:46 pm

Por Merlín. Si hubiera sabido esto, no era necesario que hicieras el casting. Está genial. Definitivamente ¡el personaje es tuyo!
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Blaire E. Bonnet
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